domingo, 9 de diciembre de 2012

Vivir con celiaquía


La enfermedad celíaca o celiaquía es un intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y probablemente avena que se presenta en individuos genéticamente predispuestos, y que se caracteriza por una reacción inflamatoria, de base inmune, en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes.
Los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo, anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, dificultando el diagnóstico.
El diagnóstico se realiza a través de un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca, pero para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal.
Dieta sin gluten
El único tratamiento es seguir una dieta estricta sin gluten durante toda la vida algo que, como reconoce Fausto Banares, es duro al principio. Fausto lleva desde diagnosticado desde hace 12 años aunque tardó varios en que le diagnosticaran la celiaquía porque sus síntomas se confunden con los de la gastroenteritis.
Una de las complicaciones de los celiacos, y de sus familiares, es el hecho de hacer la compra. Aunque las cosas han cambiado bastante, señala Fausto, y ahora es más fácil encontrar productos libres de gluten con garantías gracias al esfuerzo de las cadenas de alimentación.

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