domingo, 21 de abril de 2013

Los equipos de rescate buscan supervivientes del terremoto en China


Miles de soldados, policías y miembros de los equipos de rescate buscan contrarreloj supervivientes del terremoto que sacudió el sábado el suroeste de China, con un balance, hasta la tarde del domingo, de 179 muertos, 24 desaparecidos y más de 11.000 heridos, según el Ministerio de Asuntos Civiles. Los trabajadores han tenido que internarse en los valles por carreteras y caminos a menudo bloqueados por las piedras y los desprendimientos de tierra para alcanzar las zonas afectadas más aisladas en la provincia de Sichuan, fronteriza con la meseta tibetana.
El seísmo, de magnitud 7 en la escala Richter según el departamento sismológico chino y 6,6 según el servicio de Evaluación Geológica de Estados Unidos, se produjo a las 8.02 de la mañana (seis horas menos en la España peninsular) en el condado de Lushan, cerca de la ciudad de Ya’an (Sichuan). El epicentro se situó a una profundidad de 12,3 kilómetros. El temblor cortó los servicios de telefonía, agua y electricidad en Lushan. Ha habido alrededor de 1.100 réplicas, una de ellas de magnitud 5,2.
Más de 17.000 personas se han unido a las labores de rescate, y han sido enviadas excavadoras y aeronaves para transportar los suministros de emergencia. También se han utilizado cinco drones (aparatos no tripulados) para tomar imágenes aéreas. Los equipos de salvamento, con la ayuda de perros, han extraído a 91 personas con vida de los escombros, según la agencia oficial Xinhua. Pero el acceso a las localidades afectadas se ha visto dificultado por los atascos de tráfico, algunos de 20 kilómetros de longitud.
El terremoto se sintió con fuerza en la capital provincial, Chengdu, a unos 116 kilómetros del epicentro, donde mucha gente se echó a la calle, y en la megapolis de Chongqing, varios cientos de kilómetros más al este.
Las calles de Lushan, epicentro del desastre, están salpicadas de rocas del tamaño de un coche, que se desprendieron de las montañas. Una imagen que recuerda al seísmo del 12 de mayo de 2008, ocurrido a lo largo de la misma falla –Longmenshan-, que tuvo una magnitud de 7,9 y provocó 87.000 muertos y desaparecidos.
El peor terremoto que ha sufrido China en décadas generó la ira de la población cuando se descubrió que muchos colegios se habían derrumbado mientras otros edificios cercanos habían aguantado, lo que despertó sospechas de que había habido amplia corrupción durante su construcción. En esta ocasión, han aguantado. “Nuestros colegios son los edificios más seguros y robustos. El Gobierno chino ha invertido mucho dinero en construir escuelas y hospitales. Puedo garantizar que no se ha derrumbado ninguna escuela”, ha asegurado Chen. Los temblores de tierra son frecuentes en el oeste del país. En abril de 2010, uno de magnitud 6,9 mató a unas 2.700 personas e hirió a 12.000 en la provincia de Qinghai, vecina a Sichuan.

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