domingo, 25 de noviembre de 2012

Las células sanas, clave en las metástasis de colon


La expansión del cáncer no sólo depende de las células malignas. Cada vez más estudios demuestran el papel que juegan sus vecinas sanas en el desarrollo de la enfermedad. Esta vez, investigadores españoles han hallado nuevas pistas para entender las metástasis del cáncer de colon hacia el hígado, su destino preferido.
Según publican investigadores del IRB de Barcelona (Centro de Investigación Biomédica) en la portada de la revista 'Cancer Cell', la capacidad de un tumor de colon para producir metástasis recae en las células sanas que envuelven el tumor, el llamado estroma.
Eduard Batlle, director del trabajo junto a Elena Sancho, ha utilizado una metáfora agrícola para explicar su hallazgo en una rueda de prensa celebrada en la Ciudad Condal, coincidiendo con la 'Conferencia Barcelona Biomed' sobre células madre. "Hasta ahora, para saber si un paciente tendría metástasis, investigábamos las células tumorales. A partir de ahora, deberemos examinar la tierra más que la semilla".
El 'fertilizante' que permite que las semillas malignas crezcan o no en esa tierra se llama TGF-beta, una molécula que controla el crecimiento y división de las células. Ya en 2008, se demostró el papel clave que juega TGF-beta en el desarrollo de las metástasis del cáncer de mama.
En esta ocasión, Batlle y su equipo analizaron muestras de 345 pacientes con cáncer de colon en busca de los mecanismos clave en el desarrollo o no de metástasis hacia el hígado. Según sus conclusiones, cuando las células madre tumorales llegan a su nueva ubicación (el hígado en este caso), liberan TGF-beta, a lo que las células del ambiente (sanas) responden liberando otras moléculas.
Esta respuesta del entorno sano ante la llegada de células tumorales incluye la liberación de interleucina-11 (IL-11), otra molécula que les confiere a las células tumorales las propiedades necesarias para sobrevivir en el nuevo órgano colonizado.
El estudio observó que la molécula TGF-beta es la "encargada de corromper" el tejido sano en el 85%-90% de los 345 casos estudiados. Existe un porcentaje del 10%-15% de los pacientes en los que las células tumorales son incapaces de contaminar a las células sanas y, por tanto, estos pacientes no sufrirán metástasis ni recaídas de la enfermedad en el futuro, lo que evitaría tratamientos más agresivos, y al revés en los casos opuestos.

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