domingo, 20 de enero de 2013

Fármacos que llegan directos a la médula espinal


El baclofeno es un relajante muscular que se administra a pacientes con lesiones medulares o enfermedades neuromusculares como la parálisis cerebral o esclerosis múltiple, para combatir los espasmos musculares provocados por las mismas. Sin embargo, en casos severos de espasticidad, el tratamiento de baclofeno por vía oral resulta ineficaz o desaconsejable, por sus efectos secundarios. Una solución a esto, desarrollada hace unos años, es la terapia de baclofeno intrafecal.

Funciona con una bomba de baclofeno, implantada quirúrgicamente, y un catéter que se inserta en la médula espinal para inyectar la infusión de baclofeno directamente en el líquido cefalorraquídeo. Desde Medtronic, principal fabricante de estos dispositivos médicos, aseguran que la eficiencia de la bomba y sus mínimos efectos secundarios radica en que «dado que el fármaco se introduce directamente donde se necesita, en el líquido cefalorraquídeo, solo circulan cantidades mínimas [de baclofeno] en la sangre».

Dispositivos como la bomba de baclofeno han abierto la puerta a un prometedor, y menos invasivo, futuro: el de los implantes biodegradables pre-cargados con fármacos.

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