domingo, 13 de enero de 2013

Hallan un monstruo marino del tamaño de un autobús y dientes como cuchillos


El Thalattoarchon, capaz de atacar y devorar presas igual de gigantescas, reinó hace 244 millones de años en lo que hoy es el desierto de Nevada.
Un equipo internacional de científicos ha descubierto en lo que ahora es el desierto de Nevada (EE.UU.) el fósil de un antiguo depredador marino de 8,6 metros de largo que debía de sembrar el terror en los mares del Triásico, hace 244 millones de años. Dotado de un enorme cráneo y mandíbulas armadas con grandes dientes de bordes cortantes, era capaz de atacar y devorar sin problemas a presas de su mismo gigantesco tamaño. Según los científicos, el Thalattoarchon saurophagis (soberano del mar, comedor de lagartos), como ha sido bautizado, representa el primer gran depredador en las cadenas alimentarias marinas que se alimenta de animales con un tamaño similar al propio. 
El Thalattoarchon es un representante temprano de los ictiosaurios, un grupo de reptiles marinos que vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios y que vagaron por los océanos durante 160 millones de años. Debido a que se trataba de un metadepredador, capaz de alimentarse de animales con cuerpos de tamaño similar, el Thalattoarchon era comparable a las orcas modernas.
Los científicos destacan que solo ocho millones de años antes de la aparición de Thalattoarchon se había producido la extinción severa del final del período Pérmico, que mató a entre el 80 y el 96% de las especies en los océanos de la Tierra. El surgimiento de un depredador como el Thalattoarchon «documenta la rápida recuperación y la evolución de un ecosistema de estructura moderna después de la extinción», explican los investigadores.

Hallan un monstruo marino del tamaño de un autobús y dientes como cuchillos


El Thalattoarchon, capaz de atacar y devorar presas igual de gigantescas, reinó hace 244 millones de años en lo que hoy es el desierto de Nevada.
Un equipo internacional de científicos ha descubierto en lo que ahora es el desierto de Nevada (EE.UU.) el fósil de un antiguo depredador marino de 8,6 metros de largo que debía de sembrar el terror en los mares del Triásico, hace 244 millones de años. Dotado de un enorme cráneo y mandíbulas armadas con grandes dientes de bordes cortantes, era capaz de atacar y devorar sin problemas a presas de su mismo gigantesco tamaño. Según los científicos, el Thalattoarchon saurophagis (soberano del mar, comedor de lagartos), como ha sido bautizado, representa el primer gran depredador en las cadenas alimentarias marinas que se alimenta de animales con un tamaño similar al propio. 
El Thalattoarchon es un representante temprano de los ictiosaurios, un grupo de reptiles marinos que vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios y que vagaron por los océanos durante 160 millones de años. Debido a que se trataba de un metadepredador, capaz de alimentarse de animales con cuerpos de tamaño similar, el Thalattoarchon era comparable a las orcas modernas.
Los científicos destacan que solo ocho millones de años antes de la aparición de Thalattoarchon se había producido la extinción severa del final del período Pérmico, que mató a entre el 80 y el 96% de las especies en los océanos de la Tierra. El surgimiento de un depredador como el Thalattoarchon «documenta la rápida recuperación y la evolución de un ecosistema de estructura moderna después de la extinción», explican los investigadores.

Los superpoderes antibióticos de la sangre del panda


Los pandas gigantes son uno de los animales favoritos de niños y adultos.
Famosos por su apariencia tierna, por comer bambú y haberse convertido en icono de conservación animal, hoy los pandas suman un nuevo punto a su historial: su sangre podría salvar a la humanidad de enfermedades.
Científicos chinos de la Universidad Agrícola de Nanjing han descubierto en el torrente sanguíneo del animal un poderoso antibiótico, capaz de matar bacterias y hongos.
Según sus descubridores, la sustancia encontrada en la sangre de estos mamíferos podría ser la base para una nueva generación antibacteriana, que ataque superbacterias que se han vuelto resistentes a los fármacos.
Tras analizar el ADN del panda gigante, los investigadores encontraron el compuesto, denominado cathelicidin-AM, el cual "mostró una potencial actividad antimicrobiana contra un amplio espectro de microorganismos, incluyendo bacterias y hongos, en sus versiones estándar como en cepas resistentes a los medicamentos", dijo el doctor Xiuwen Yan, a cargo de la investigación.
El cathelicidin-AM es un compuesto antibiótico liberado por el sistema inmunológico de este tipo de oso en estado salvaje, para protegerlos de infecciones.
"Los antimicrobiales de códigos genéticos juegan un importante rol en la inmunidad innata contra microorganismos nocivos", señaló el investigador.
El duro camino de la conservación
La especie estuvo a punto de extinguirse y hoy existen alrededor de 1.600 especímenes en estado salvaje.
Los científicos lograron sintetizar artificialmente el componente en el laboratorio, a través de la decodificación de los genes, produciendo una molécula conocida como un péptido.
La idea es desarrollar la sustancia, como un nuevo medicamento contra superbacterias o como antiséptico para limpiar superficies y utensilios.
Pero la sangre del panda no lo ha dicho todo todavía. Los investigadores creen que aun quedan compuestos por descubrir en el genoma del panda.

Los superpoderes antibióticos de la sangre del panda


Los pandas gigantes son uno de los animales favoritos de niños y adultos.
Famosos por su apariencia tierna, por comer bambú y haberse convertido en icono de conservación animal, hoy los pandas suman un nuevo punto a su historial: su sangre podría salvar a la humanidad de enfermedades.
Científicos chinos de la Universidad Agrícola de Nanjing han descubierto en el torrente sanguíneo del animal un poderoso antibiótico, capaz de matar bacterias y hongos.
Según sus descubridores, la sustancia encontrada en la sangre de estos mamíferos podría ser la base para una nueva generación antibacteriana, que ataque superbacterias que se han vuelto resistentes a los fármacos.
Tras analizar el ADN del panda gigante, los investigadores encontraron el compuesto, denominado cathelicidin-AM, el cual "mostró una potencial actividad antimicrobiana contra un amplio espectro de microorganismos, incluyendo bacterias y hongos, en sus versiones estándar como en cepas resistentes a los medicamentos", dijo el doctor Xiuwen Yan, a cargo de la investigación.
El cathelicidin-AM es un compuesto antibiótico liberado por el sistema inmunológico de este tipo de oso en estado salvaje, para protegerlos de infecciones.
"Los antimicrobiales de códigos genéticos juegan un importante rol en la inmunidad innata contra microorganismos nocivos", señaló el investigador.
El duro camino de la conservación
La especie estuvo a punto de extinguirse y hoy existen alrededor de 1.600 especímenes en estado salvaje.
Los científicos lograron sintetizar artificialmente el componente en el laboratorio, a través de la decodificación de los genes, produciendo una molécula conocida como un péptido.
La idea es desarrollar la sustancia, como un nuevo medicamento contra superbacterias o como antiséptico para limpiar superficies y utensilios.
Pero la sangre del panda no lo ha dicho todo todavía. Los investigadores creen que aun quedan compuestos por descubrir en el genoma del panda.

¿El té verde es mejor que el negro?


Todas las variedades de té contienen un compuesto antioxidante llamado catechina.
Para obtener el té negro, las hojas se oxidan más que en el caso del té verde, por eso es ligeramente menos antioxidante.
Algunos estudios han demostrado los beneficios que ofrecen para la salud distintos tipos de té, entre ellos la reducción del colesterol en la sangre y un índice menor de enfermedades cardiovasculares, pero el té verde parece llevar la delantera.
Quizás esto se debe a que se bebe sin leche.
El té negro con leche no ofrece beneficios cardiovasculares, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Berlín de 2006.
Además, un estudio realizado en China en 2012 encontró que el té verde también colabora en la reparación de células cerebrales afectadas por la edad.

¿El té verde es mejor que el negro?


Todas las variedades de té contienen un compuesto antioxidante llamado catechina.
Para obtener el té negro, las hojas se oxidan más que en el caso del té verde, por eso es ligeramente menos antioxidante.
Algunos estudios han demostrado los beneficios que ofrecen para la salud distintos tipos de té, entre ellos la reducción del colesterol en la sangre y un índice menor de enfermedades cardiovasculares, pero el té verde parece llevar la delantera.
Quizás esto se debe a que se bebe sin leche.
El té negro con leche no ofrece beneficios cardiovasculares, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Berlín de 2006.
Además, un estudio realizado en China en 2012 encontró que el té verde también colabora en la reparación de células cerebrales afectadas por la edad.

¿Por qué hay menos eclipses solares que lunares?


Los eclipses solares no son menos habituales que los lunares, de hecho ocurren casi con la misma frecuencia, generalmente dos veces por año.
Por ejemplo, en el período comprendido entre los años 2000 a.C. y 3000 habrá 11.898 eclipses solares y 12.064 lunares.
Sin embargo, es mucho menos común ver un eclipse solar desde cualquier punto de la Tierra que uno lunar. Y la razón se debe únicamente a la geometría.
Un eclipse lunar, cuando la Luna se mueve a través de la sombra de la Tierra, es visible desde cualquier lugar que se vea la luna sobre el horizonte, es decir, desde la mitad del planeta.
Pero cuando la Luna se mueve por delante del Sol, la sombra proyectada en la Tierra es menor. Abarca sólo unos 480km de ancho.
Por eso, los eclipses solares sólo son visibles desde una estrecha franja que cruza la Tierra, lo que hace más difícil acceder a una buena ubicación para observarlos.
Esta es la razón por la que se ven menos.